jue 25a. Ordinario año Par (Id=641)

Antífona de Entrada

Dios nuestro y protector nuestro: un sólo día en tu casa es más valioso para tus elegidos que mil días en cualquier otra parte.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Enciende, Señor, nuestros corazones con el fuego de tu amor a fin de que, amándote en todo sobre todo, podamos obtener aquellos bienes que no podemos nosotros ni siquiera imaginar y has prometido tú a los que te aman.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

No hay nada nuevo bajo el sol

Lectura del libro del Eclesiastés
1, 2-11

Vanidad de vanidades, dice el Predicador, vanidad de vanidades; todo es vanidad. ¿Qué obtiene el hombre de todos sus esfuerzos bajo el sol?
Una generación pasa, otra generación viene, y la tierra permanece siempre. Sale el sol, se pone el sol y corre al lugar de donde volverá a salir. El viento sopla al sur y sopla al norte, y, gira y gira, vuelve sobre su curso. Todos los ríos van al mar, pero el mar nunca se llena; y, sin embargo, los ríos van siempre al mismo lugar.
Todas las cosas cansan, y nadie es capaz de explicarlo; ni el ojo se sacia de ver, ni el oído se cansa de oír. Lo que fue, eso será; lo que se hizo, se hará; nada hay nuevo bajo el sol. Si de algo se dice: "Esto es nuevo", eso ya existió en los siglos anteriores. No queda recuerdo de los antepasados, y de los que vengan detrás tampoco quedará recuerdo entre sus sucesores.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 89, 3-4.5-6.12-13.14 y 17

Tú eres, Señor, nuestro refugio

Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años son para ti como un día que ya pasó, como una breve noche.
Tú eres, Señor, nuestro refugio

Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba que despunta y florece en la mañana, y por la tarde se marchita y se seca.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 7-9

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había regresado Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Pero Herodes decía:
"A Juan yo lo mandé decapitar:
¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?"
Y tenía curiosidad de ver a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos para esta Eucaristía; a fin de que, a cambio de ofrecerte lo que tú nos has dado, podamos recibir de ti tu misma vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Restauración universal en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos. El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas; y así,
constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Mi alma espera al Señor con más ansia que los centinelas el amanecer, porque con el Señor viene la misericordia y la abundancia de su gracia.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Tú que nos has hecho partícipes de la vida de Cristo en este sacramento, transfórmanos, Señor, a imagen de tu Hijo para que participemos también de su gloria en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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